“No soy de hacer goles, pero hoy vamos a intentar" le decía irónico Jona Colussi a un compañero en el pasado mes de Octubre. Aquél buen presente del equipo arrastraba tranquilidad y entregaba la suficiente confianza para tomar decisiones. El delantero y DT del Desa agarró la mochila mas pesada en el peor momento y hoy se merece un poco de paz. Desatlético FC tiene sus orígenes a mediados del año 2009, cuando un grupo de jóvenes universitarios habían asumido como casi un pacto divino juntarse a jugar al futbol. Y así fue que en una tarde post partido, uno de los muchachos arroja sobre la mesa la idea de anotarse a un torneo. La iniciativa fue rápidamente aceptada pese a que el grupo era muy diverso: eran oriundos de diferentes localidades, estudiaban distintas carreras, incluso algunos se veían una vez por semana y sólo en la cancha. Eran los clásicos amigos de los amigos que se conocen por haber jugado una vez, juntos, al futbol. Pero la pelota era el denominador común del grupo, anulaba todas las diferencias para reafirmar siempre y sólo al futbol.
Aquél grupo futbolero fue habilitado para participar de un torneo. Los 10 pibes que se juntaban a jugar al futbol 5, ya no iban a jugar más en contra. Ahora eran un equipo. Habían encargado la realización de sus primeras remeras a un conocido: casaca blanca con gruesas líneas verdes horizontales. Con los años se agregarían dos estilos: una idéntica pero verde con líneas blancas, y otra blanca con líneas verdes verticales. La cuestión del nombre no fue tema de discusión: Desatlético fue aprobado por unanimidad. Contó Danilo Sartor, único miembro fundador del Desa que continúa en el equipo hoy en día, que el primer torneo fue muy duro. “El compromiso no fue el mismo con el correr de los partidos; muchas veces faltaron jugadores y armábamos lo que se podía”. Fue en uno de esos días de pobre cantidad de players que Danilo avisó a sus compañeros que se iba a encargar de buscar los reemplazantes. Según contaron ex jugadores del Desa, Danilo llevó a dos chicos: “uno era defensor y el otro delantero. Me acuerdo que el defensor jugo muy bien, era rápido y tenía muchos huevos, pero el delantero la rompió. Ese día jugamos dos partidos porque teníamos que recuperar uno. Metió 3 goles en uno y 2 en el otro.” El defensor era Marco Vicentín, quién lamentablemente se lesionó en el partido que marcó que este año el Desa la tendría dificil. El delantero era Jonatan Colussi. Y aunque en aquél torneo del segundo semestre del 2009 el Desa no pudo seguir participando por no quedar entre los 8 mejores para entrar a la Zona Campeonato, la oportunista aparición de Jonatan abriría paso a un nuevo camino en la historia del verdiblanco.
“De chico jugaba todo el día al futbol en la calle. Mientras jugaba, esperaba que se haga la hora para ir a practicar al club, y después de práctica me quedaba pateando con amigos” me contó Jonatan en una de las últimas conversaciones. Seguramente, su padre Rubén plantó la semillita cuando dedicaba su tiempo libre para jugar a la pelota con él. “Pégale con la derecha. Ahora con la izquierda, me decía mi viejo” repite Jona en la misma entrevista. También, Mamá Yolanda, desde sus nutrientes comidas, colaboró para que la semilla crezca sana. Aporte materno para la fuerza, aporte paterno para darle calidad a esa fuerza. Hasta ahí pareciera que estamos hablando de una planta, pero no. “Yo para el futbol no tenía horarios, era full time” me dice con una sonrisa. Aporte voluntario, más que importante para cerrar el círculo. Jonatan Colussi nació en Villa Ocampo, Provincia de Santa Fe, el 9 de septiembre de 1989. Sus primeros años los vivió en Arroyo Ceibal y antes de empezar la escuela primaria se mudó a una localidad muy cercana: Avellaneda. El Club Atlético Barrio Norte de Avellaneda lo cobijó desde las divisiones menores. Pasó por todas las categorías y dejó una enorme cantidad de goles en los archivos de la Liga Reconquistense de Fútbol. Los equipos rivales cuando enfrentaban a Barrio Norte tomaban precauciones para con su nº 9. Cada DT del Combinado Regional lo tuvo en cuenta para armar el selectivo de la categoría año 89. A medida que fue creciendo, algunas pruebas desafortunadas en clubes de renombre le impidieron proyectarse una vida de futbolista profesional. Pero eso no importa, esta no es la historia del que llegó. Desde la década del 90´, Avellaneda, la ciudad que se hizo conocida por dar a luz a uno de los máximos artilleros del futbol argentino, veía como otro goleador comenzaba a romper redes.
“Muchachos, nos ofrecieron un asado con sólo empatar el partido del sábado contra Rucci, y si ganamos viene con postre” avisó el pasado miércoles 5 a los miembros del equipo el goleador y DT Colussi. Los incentivos, presumiblemente, tan lejanos del futbol amateur hoy tocaban su puerta, y eran recibidos con gran sorpresa. Algunos lo tomaron en joda y otros se sintieron ofendidos: “el Desa no juega por el asado! El Desa juega por su honor! Juega por su corta pero rica historia!” exclamó uno. Desatlético, el equipo con más trayectoria y victorias en la Copa Champions Pymes, casi desaparece antes de aprender a caminar. Aquella participación pobre quedando por detrás de los 8 mejores pudo haber sido la última de no haberse reunido Sartor con Colussi para enderezar el rumbo. Desde ahí, cambio la identidad del grupo. Un equipo corto pero unido y comprometido fue la consigna y el desafío. Sonaron los teléfonos de los mejores amigos que contestaron de manera no negativa para ponerle el pecho a las balas. Primer semestre de transición, segundo semestre de festejo. Inimaginable para ellos pero previsible para los demás. Desatlético se consagraba campeón a un año y medio de haber nacido materialmente. Pero mas importante era que festejaba a sólo un año de hacer efectiva aquella voluntad originaria consistente en el compromiso real que manifestaron sus fundadores en esa tarde post partido. Es la idea de proyecto tan repetida como tan echada de menos en el futbol grande. He aquí, el Desa como ejemplo; aunque no siempre es recomendable la ejemplaridad de sus actos.
Con la renovación, Colussi resultó máximo goleador de los dos torneos de ese año: el primero con 17 goles en 12 partidos y habiendo jugado menos partidos por lesión; y el otro con 14 goles en 11 partidos. El 2011 vino con algunas incorporaciones que sirvieron para mantener el proyecto en pie. Pero no sólo se logro mantenerlo erguido, se logró que camine, y hasta algunos dicen que lo vieron saltar cuando en la última fecha el Desa goleó 7 a 2 a su rival jugando en puntas de pie y sobre alfombra roja. Ese día Colussi marcó 3 goles y recibió el premio de goleador con 14 en 11 partidos. También, ese día, Desatlético se coronó bicampeón de la CCP. Para el segundo semestre el horizonte se mostraba calmo, sin embargo los hechos no se dieron como el equipo hubiese querido. En la primera fecha del torneo siguiente Desatlético enfrentó a Los Chicos del Palacio, rival con el que había disputado hasta última instancia el titulo un mes atrás. El partido fue suspendido por hechos de violencia y ambos equipos resultaron descalificados. Dicen los que lo conocen que de no haber sido así, Colussi tendría otra medalla de goleador; no obstante el título no podrían asegurarlo. El 6 de agosto, Desatlético fue expulsado con descenso incluido, 10 días después de que River, uno de los clubes más grandes del mundo, se fuera expulsado al descenso.
De esa época, si algo hay que rescatar es la no separación a pesar del fracaso, la unión en el aislamiento. Así el equipo volvió más fuerte para pelearla desde abajo. En los Juegos Olímpicos de 1976, celebrados en Canadá, el gimnasta de Japón Shun Fujimoto al realizar su salto final se fracturó la rotula. Los médicos le dijeron que debía abandonar la competencia porque podía quedar incapacitado de por vida. El libro Historias insólitas de los Juegos Olímpicos de Luciano Wernicke cuenta que, el japonés Fujimoto se negó a abandonar para no dejar a su equipo fuera del certamen, y recibiendo pinchazos ante cada esfuerzo decidió presentarse a las 2 pruebas que le faltaban. Los jueces lo calificaron con 9.5 y 9.7, y Japón se colgó la medalla de oro. Hoy se puede decir que ese sacrificio valió la pena. Y aunque el Desa no se llevo el primer puesto, Colussi también se sacrifico por el equipo. En la fecha nº 8, apenas iniciado el partido, Colussi salta a cabecear, choca con un rival y cae con todo el peso del cuerpo sobre el hombro. Tuvo que salir de la cancha porque el dolor era muy intenso. "Si no me lo sostengo, siento que se me cae el hombro" decia el goleador antes de ser retirado en la ambulancia. Se le diagnosticó una luxacion acromioclavicular de segundo grado, y se le aconsejo reposo absoluto y una buena rehabilitación. En el horizonte de Desatlético había partidos que gran importancia y su ausencia sería dificil de soslayar. Dicen que los goleadores están signados por su buena suerte: después de esa fecha, un fin de semana largo y dos sábados lluviosos colaboraron con la postergación de los partidos para que el goleador vuelva en mejor forma. El hombro igual le molestaba, pero él quería jugar. A su forma, también se sacrifico por el equipo. “Oooh! vaamos a volver!” celebraban con el típico canto los jugadores del verdiblanco en la combi que los trasladaba para jugar la última fecha en la segunda división, en el mes de junio de este año. El ascenso se había conseguido fechas antes pero ese fue un partido especial. Cerró un ciclo con goleada: fue 7 a 0 con 3 goles de Colussi que ya había regresado la fecha anterior. El equipo terminó en tercer lugar: un punto abajo del segundo y a dos del primero. Colussi, otra vez en el sector más alto del podio, con 14 goles en 11 partidos y varios goles arriba de quienes lo secundan.
“No le pegues de tres dedos! Es como darle con el empeine! Pegale con dos, a lo sumo que sean dos y medio!” le gritaba enardecido “Chichi” Cuevas, DT de Jonatan en las inferiores del Club Atlético Barrio Norte de Avellaneda. El último sábado frente a Rucci FC, el partido estaba 0 a 0, cuando Colussi realizó una diagonal de derecha al centro y tras una habilitación deliciosa de Andrés Vicentín quiso cruzarla con la cara interna de su botín izquierdo. El disparo paso cerca. Faltando pocos minutos para terminar el partido, Rucci marcó el 0-1 final. Ese resultado los consagró campeones y, por supuesto, privo a Desatlético de recibir el asado prometido por quién finalizó subcampeón. La primera división le mostró sus dientes al Desa que termino en la sexta ubicación, pero no pudo domar a Colussi que con 22 goles en 11 partidos fue reconocido una vez mas como goleador de la Copa. Flor de promedio. Aunque quizás, si en aquella jugada le daba con dos dedos y medio la clavaba en un ángulo. Después del gol, dolorido aún por su hombro, Jonatan Colussi pidió el cambio para que ingrese Sartor. Dicen que caballero que se guarda sirve para otras batallas. Colussi apareció en cada momento. Lo invitaron a dirigir los rumbos del Desatlético a principios del año 2010, seis meses después de la fundación del equipo. Ese mismo año, Desatlético estuvo a punto de desaparecer. La ferviente voluntad que tuvieron sus fundadores al inicio de la aventura, se fue disipando a raíz de diversas responsabilidades que urgieron a cada jugador. Después de haber jugado un par de partidos con la casaca verdiblanca, en aquella etapa de transición, uno de los líderes del viejo Desa le dijo "Yo ya me recibí y tengo que volver a mi ciudad para trabajar. Los demás esquivan la responsabilidad. Es el momento de que alguien tome la posta". Colussi no dudo, extendió su mano derecha, tomo la posta y empezó a correr. Todavía no pudieron pararlo.


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