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sábado, 6 de agosto de 2011

Gloria en la cancha, guerra afuera. El Desa: su futuro en manos ajenas


Año 1950. Segunda rueda del torneo. Jornada nº 2. Velez le ganaba 2 a 1 a Huracán en Parque Patricios. A cinco minutos del final, Nápoli, puntero derecho del fortín, venció la valla de Hector Ricardo, y estampó el 3 a 1. El árbitro inglés, John Meade tuvo que suspender el partido por la gravedad de los incidentes. Así relata Alejandro Fabbri en su libro "Historias negras del fútbol argentino". La edición del lunes 21 de agosto de 1950, del Diario El Laborista describió los hechos: "El origen de la pelea hay que buscarlo en el choque que tuvieron el defensor Badín y el delantero Mallegni. Se vió que a muy corta distancia ambos se aplicaban algunos golpes de puño y que enseguida salió corriende desde el arco Ricardo en actitud agresiva. Llegó Ricardo a toda carrera y sobre la marcha le dirigió un puñetazo a Mallegni. Sobre él se abalanzaron algunos hombres de Velez y entonces dió comienzo la batahola entre los jugadores, al tiempo que hacían su ingreso al campo de juego los masajistas, entrenadores, aguateros y algunos particulares." Continúa narrando Fabbri, y dice que ocurrió algo singular. Todos los jugadores fueron detenidos por la Policia Federal en la cárcel de Villa Devoto. En la mañana siguiente, recuperaron su libertad, pero esas horas en Devoto no se las sacará nadie. A la semana siguiente, el Tribunal de Disciplina se expidió aplicando sanciones a los 22 jugadores. A los de Huracán le correspondieron castigos que oscilan entre 5 y 15 fechas, y a los de Velez entre 5 y 6.



Hoy por la tarde, mas de medio siglo después, se vivió una situación similar en el Sindicato de Confiteros de Rosario. En la primera fecha de la Copa Champions Pymes, el enfrentamiento entre el Desa, último campeón, y a Los chicos del Palacio, subcampeones del certamen anterior, se estaba dando con total normalidad. En el primer tiempo Colussi abrió el marcador para el verdiblanco, pero al comienzo del segundo tiempo el rival convirtió un tanto que decretaba la igualdad transitoria. Minutos mas tarde, nuevamente Colussi ponía en ventaja al Desa con un gran gol de tiro libre. El Desa se quedaba con los tres puntos. Su superioridad fue notable a lo largo de todo el partido, pero lamentablemente hoy la noticia no es esa.

El mundo se vino abajo

A falta de 5 minutos del final del partido, a Colussi le cometen foul en la mitad de cancha pero el árbitro hace oídos sordos. Parece que el delantero está dolorido, por lo que Ale Guglielmi, quién instantes antes había sido reemplazado por Núñez, cruza la cancha (encapuchado y pidiendole huevos a sus compañeros)para prepararse en caso de que se haga el cambio. Atención a la posición de Ale que será clave para la continuidad de los hechos.

La jugada sigue. Jonatan va en busca de un pase largo, pero la pelota pica y se estima que va a ser imposible que llegue. El arquero rival sale para acompañar la salida del balón por la línea de fondo. La presión de Colussi hace que el arquero se alborote y se arroje con todo su cuerpo contra el goleador del Desatlético. En declaraciones posteriores, el arquero increpa al delantero manifestándole: "Si no sabes poner el cuerpo es problema tuyo". Dos palabras: Pobre vago.

Sigue el relato. Tras el empujón, Jonatan cae. Al instante se levanta y le pide calma al arquero, seguramente acompañada de un saludo para algún familiar. El arquero, reacciona instántaneamente llevando los brazos hacía el rostro de Colussi que logra esquivarse pero cae al suelo. Y empezo la masacre. Con Jona en el suelo, el vivo del arquero intentó patearlo pero Guglielmi, que se encontraba cerca, llega antes y le dió un fuerte empujón que lo hizo probar el estado del cesped del predio. Un segundo después, había un semicírculo superpoblado de casacas verdiblancas y azules con negro. No se pudo ver demasiado pero algo se advirtió.

El Batigol (Andrés) defendió a Zuazquita, de gran partido pero floja pelea. "Andrés venía desde atrás corriendo, yo lo ví porque lo tenía de frente. El que no lo veía era el de azul y negro que estaba de espaldas" dijo Emiliano "el quiebra caderas", que siguió contando: "Fue maravilloso. Se elevó en el aire, y desde atrás propinó un golpe en la mejilla izquierda, otro en la derecha, y por si hacía falta, uno más en la izquierda. Lo fantástico fue que hizo todo con una mano, y en el aire." terminó diciendo Emi, ya con lágrimas de emoción en sus ojos.

Era una lucha campal. Estamos en el siglo 21 pero los players se habían convertido en cavernícolas del paleolítico. De repende, entre golpes y empujones, la tierra empieza a temblar. Un sonido a tambor retumbaba en los oídos de quienes estabamos arrojados en el suelo pidiendo auxilio. El movimiento y el sonido eran cada vez mas intensos y constantes. Hasta que todo se detuvo. Fue un segundo, un instante. Y apareció él. No había tenido oportunidad de demostrar su velocidad en la cancha. Fue como una ráfaga de viento. Se llevó puesto a quién quiso. Se arrojó en forma de tacle sin importar que había delante. Fue una lástima que haya dado con uno que no era rival. Según dijo el pobre muchacho embestido por "El Mariscal" Persoglia, él se había metido para separar; aunque otras voces aseguran haberlo visto lanzar varios golpes. Al final la ligó, por buen tipo diría el Bambino Pons.

En un hermoso día y cuando el sol brillaba con toda su intensidad e iluminaba con lúcidez el juego del Desatlético, las sombras aparecieron para teñir la tarde de gris. Hoy ninguno de los jugadores del Desa fue preso, tampoco los del conjunto rival; como si pasó medio siglo atrás. Hoy, como en 1950, el Tribunal de Disciplina deberá expedirse sobre los hechos sucedidos; deberá exponer las sanciones para los equipos. Un antecedente preanuncia una posible eliminación de los equipos en disputa. Hoy, en el querido Desatlético reina el desconsuelo. Se había esperado tanto el comienzo del torneo que hay una desilusión enorme. Fue una situación que sobrepasó a todos. Desde el más calmo, hasta el más enfático. Fue como una bola de nieve. Empezo pequeña, y a medida que los jugadores se sumaron, la bola fue creciendo. Por un momento la vi venir en forma de avalancha. Pero era mi imaginación. Hoy, depende de la decisión del Tribunal. Si es coherente con sus antecedentes o si aplica suspensión por una cifra determinada de fechas. No quiero ser trágico, pero si el Desa es eliminado la avalancha no será producto de mi imaginación. La veremos todos. Y el mundo se vendrá abajo.

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